Visitas familiares

Key Elements

Cuando una persona es privada de su libertad, las conexiones familiares a menudo adquieren una gran importancia. La familia puede jugar un papel de apoyo emocional y material vital para las personas detenidas en los momentos difíciles. El contacto con la familia durante el periodo de detención representa un vínculo entre ellas y el mundo exterior y, a menudo, puede servir como salvaguardia. La familia podrá realizar un seguimiento sobre el lugar en el que se encuentren sus seres queridos y queridas y prestará especial atención al cumplimiento de sus derechos en general, intereses y bienestar.

Las visitas familiares son un derecho y no un privilegio, y defender el derecho a la familia es algo más que permitir las visitas. Hay muchos elementos que deben ser considerados – por ejemplo, las condiciones estructurales para las visitas, y la consideración hacia las personas detenidas con necesidades específicas o en situación de vulnerabilidad.

La mayoría de las personas detenidas será, en algún momento, puesta en libertad y se reinsertará en la comunidad. Si los lazos entre estas personas y sus familias se mantienen a lo largo su estancia en prisión, las posibilidades de reintegración en la sociedad aumentarán considerablemente.

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Análisis

¿Qué entendemos por familia?

El término familia debería ser ampliamente interpretado. El término “compañero/a” debe incluir tanto a maridos y esposas como a parejas del mismo sexo. La familia debe incluir, además, a otras personas que sean significativas para la persona detenidas, como abuelos y abuelas, o una persona que mantenga una larga y estrecha relación de amistad con la familia. 

Minorías y pueblos indígenas

Las personas pertenecientes a pueblos indígenas o a ciertas minorías pueden tener un concepto culturalmente específico de la familia por el que la persona tiene un valor enaltecido de la misma en comparación con la corriente principal o la cultura dominante. Por ejemplo, en algunas comunidades indígenas, la familia es fundamental para la vida de la comunidad y el encarcelamiento puede tener un impacto grave tanto sobre las personas detenidas como sobre su comunidad. Las autoridades responsables de la detención deben ser sensibles a estas cuestiones, por ejemplo, permitiendo salidas para asistir a los funerales de miembros de la familia.
 

En los casos en los que la persona detenida no tiene familia, o no desea mantener el contacto, puede ser apropiado que las autoridades faciliten el contacto con visitas voluntarias con el fin de mantener la conexión con el mundo exterior.

Notificación de las autoridades a la familia de las personas detenidas

La familia siempre debe ser notificada sobre la detención dentro de las primeras 24 horas de esta cuando la persona detenida llegue al centro, y cada vez que se produzca un traslado. La familia debe ser informada de cualquier lesión o enfermedad grave de la persona privada de libertad y, en el caso de la notificación de muerte, debe hacerse en las siguientes 24 horas como mínimo.

Las visitas familiares como derecho y no como privilegio

La vida familiar es un derecho humano fundamental. En el contexto de la detención, esto significa que las visitas entre las personas detenidas y sus familias nunca deben ser consideradas como un privilegio que pueda ser retirado como una forma de medida disciplinaria. En circunstancias excepcionales - por ejemplo, una emergencia o un desastre natural – puede ser necesario posponer o cancelar una visita familiar. Sin embargo, estas restricciones deben estar justificadas por las circunstancias y las visitas deben reanudarse lo antes posible. Es inaceptable exigir el pago u otras acciones por parte de las personas detenidas o sus familias a cambio de las visitas.

Las autoridades deben intentar, en general, mantener a las personas detenidas en la institución adecuada más cercana al lugar de residencia de sus familias. En algunos casos, puede haber consideraciones enfrentadas entre la ubicación de la persona detenida en la institución más cercana a sus familiares, por una parte, y la instalación más adecuada de acuerdo a su clasificación. Este problema surge de manera habitual en el caso de las mujeres, dado el escaso número de instalaciones diseñadas especialmente para ellas. Siempre que sea posible, las preferencias de la persona detenida se deben tener en cuenta en la toma de este tipo de decisiones. Las personas detenidas nunca deben ser ubicadas lejos de su hogar por razones punitivas o políticas.

En los casos en los que la familia de una persona detenida viva muy lejos se podría, por ejemplo, acumular las visitas y luego utilizarlas en días consecutivos, o permitir la sustitución del tiempo de visita cara a cara por tiempo al teléfono.
En las prisiones en las que funcionan sistemas de "autogobierno" o "gobierno compartido" con los internos e internas, es vital que las familias de las personas detenidas no sean objeto de violencia, amenazas o intimidación y que no se les pida pagar por obtener las visitas a sus familiares.

Modalidades de visitas

Las visitas deben ser tratadas con respeto y cortesía por el personal desde el momento en que llegan hasta que se marchan. Puede que sea inevitable que las y los visitantes tengan que esperar hasta que se pueda realizar la visita, pero se les deben facilitar instalaciones de espera apropiadas y protegidas de la intemperie. Las visitas deben ser informadas acerca de lo que no se les permite traer a la prisión para evitar búsquedas innecesarias (véase más adelante).

Las restricciones sobre quién puede visitar a una persona detenida deben ser establecidas por ley y no de forma arbitraria. Las decisiones adoptadas por las autoridades para evitar el contacto de una visita con una persona detenida por razones de "mala reputación" o "riesgos de seguridad" deben ser cuidadosamente evaluadas.

Hay contextos en los que las personas detenidas y las visitas están físicamente separadas por una barrera y/o un cristal, pero lo normal deben ser las visitas de contacto. Cualquier decisión de las autoridades para establecer visitas sin contacto debe ser justificada por las razones adecuadas (que pueden incluir motivos de seguridad, motivos disciplinarios o como parte de una orden de segregación). Las órdenes de visitas sin contacto deben revisarse periódicamente con el fin de restablecer el contacto con las visitas lo más pronto posible. Las personas detenidas tienen derecho a recibir visitas de sus familias con una duración suficiente para permitir una comunicación significativa. Permitir una hora semanal para las visitas de la familia debe ser un punto de referencia mínimo a cumplir por las autoridades.

Visitas familiares privadas y visitas íntimas

Permitir, siempre que sea posible, visitas prolongadas de la familia es una excelente manera de mantener las relaciones y sentar las bases para la reintegración después de la puesta en libertad. En muchos países, las prisiones incluyen instalaciones construidas como casas rurales o apartamentos que están separados de las instalaciones principales de la prisión, pero dentro del perímetro de la institución, para proporcionar un lugar en el que las personas detenidas pueden tener visitas prolongadas (por ejemplo, pasar la noche o el fin de semana) con sus familias en relativa intimidad. Las personas detenidas están todavía sujetas a los requisitos de seguridad (por ejemplo, informar a las autoridades), pero disfrutan de tiempo con la familia en un entorno más normalizado que las habitaciones de visita de la prisión.

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Las visitas íntimas pueden ser una forma importante para las personas detenidas de mantener su relación con su pareja mientras se encuentran en la cárcel. Las visitas íntimas deben ser igualmente accesibles para todas las personas detenidas, independientemente de su género u orientación sexual, y el proceso de concesión de estas visitas debe estar libre de corrupción o favoritismos. Siempre que sea posible, se debe reservar una habitación privada para este tipo de visitas. Se deben proporcionar métodos anticonceptivos e información básica sobre salud sexual y reproductiva.

Condiciones materiales de la visita

Las condiciones materiales para las visitas son importantes ya que marcan las bases para la calidad de la interacción y la conexión que una persona detenida es capaz de mantener con su familia. Las instalaciones para visitas que carecen de privacidad, son antihigiénicas o demasiado estériles, o generan problemas de seguridad para las personas que visitan, pueden disuadir a la familia de visitar a las personas detenidas, lo que afecta a la capacidad de estas de mantener los lazos familiares.

Las autoridades deben hacer todo lo posible para proporcionar instalaciones de visita construidas con este propósito, pero si esto no fuese posible, las visitas deben llevarse a cabo en lugares distintos de donde se encuentran alojadas las personas detenidas. Las instalaciones de visita deben estar amuebladas y organizadas de manera adecuada y acogedora.

Algunas características importantes incluyen:

• Las habitaciones deben ser lo suficientemente grandes como para que las familias se sienten juntas, pero fuera del radio de escucha del funcionariado de la prisión.
• Las áreas de juego para las niñas y niños pequeños deben estar a la vista desde el área de visita.
• Debe haber acceso a aseos tanto masculinos como femeninos y cambiadores para bebés.

Requisas personales de las visitas

Las autoridades deben asegurarse de que se mantiene la seguridad de la prisión. Esto implica un control adecuado de armas, drogas, objetos que podrían ser utilizados para intentos de fuga y otros artículos de contrabando. Las visitas pueden ser, en muchos casos, registradas antes de la visita. Las requisas, en el caso de las visitas, deben ser prescritas por ley, necesarias para las circunstancias, llevadas a cabo de la manera menos intrusiva posible, y seguir las modalidades apropiadas. Un registro excesivamente  enérgico o inoportuno de visitantes puede disuadir a las futuras visitas, lo que puede afectar negativamente a las perspectivas de bienestar las personas detenidas de cara a la reintegración. Los registros corporales invasivos en miembros de la familia deben prohibirse.

Asegurarse de que las visitas son informadas de los artículos de contrabando (por ejemplo, a través de carteles o señales en las áreas de visita) es una forma de mejorar los procesos de seguridad. Deben utilizarse alternativas a los registros físicos, tales como dispositivos de escaneo electrónicos, cuando estén disponibles.

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Las visitas femeninas y LGBTI suelen ser objeto de prácticas de búsqueda especialmente intrusivas y degradantes en muchas cárceles de todo el mundo. Una protección contra esto es garantizar que las mujeres sean registradas por personal femenino y preguntar a las personas transexuales o intersexuales si prefieren ser registradas por un miembro del personal masculino o femenino. La infancia también se encuentra en situación de vulnerabilidad cuando se dan los registros y tienen el derecho a estar acompañados y acompañadas durante el registro por la persona adulta con quién realizan la visita. 

Reinserción de las personas detenidas en la comunidad

Siempre que sea posible, un permiso para ir a casa puede ser una excelente manera de mantener el contacto entre la persona detenida y su familia. Permitir que las personas privadas de libertad que están cerca de cumplir su pena tengan estos permisos, además de visitas de la familia y llamadas telefónicas adicionales, son herramientas importantes para ayudar a la reinserción. Permite a la persona detenida desarrollar aún más las relaciones familiares y conectar con la comunidad fuera de prisión. Una política claramente definida debe controlar la asignación de estas visitas para evitar la percepción de que se concede de manera arbitraria.

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Visitas familiares a personas detenidas en situación de vulnerabilidad

Las mujeres, a menudo, se encuentran en desventaja en el sistema penitenciario en comparación con los hombres, ya que debido su inferioridad relativa en número son detenidas en alguna de las pocas cárceles que existen sólo para mujeres, lejos de sus hogares. Esto significa que puede que no tengan muchas visitas familiares, y además, pierden el apoyo material que la familia puede proporcionar, como un complemento de artículos básicos tales como alimentos, jabón, compresas, etc. Las autoridades a cargo de la detención deben tener en cuenta esta desventaja estructural y permitir medidas como llamadas telefónicas complementarias de la familia, o visitas de organizaciones de la comunidad que puedan ayudar con las necesidades básicas. Las detenidas son, en muchas ocasiones, el sostén de la familia y también las responsables del cuidado de los niños y niñas antes del encarcelamiento. Por lo tanto, la detención puede ser un momento muy estresante y difícil para la mujer y sus hijos e hijas. Las visitas de los niños y niñas son, por lo tanto, muy importantes para las mujeres detenidas.

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Cuando se trata de mantener el contacto con la familia, las personas LGBTI a menudo se enfrentan a la discriminación derivada del no reconocimiento legal y cultural del matrimonio o las relaciones entre personas del mismo sexo en muchos países. Esto puede dar lugar a que, a las personas LGBTI detenidas, se les nieguen las visitas familiares e íntimas. En algunos contextos, las personas LGBTI detenidas han sido repudiadas por su familia y amistades debido a su sexualidad y, no reciben ninguna visita familiar, esto puede resultar en un aislamiento perjudicando su salud mental, y su la reintegración en sociedad después de la puesta en libertad.

Personas con discapacidades

La discapacidad, por sí misma, puede representar una barrera para el mantenimiento del contacto regular con la familia: por ejemplo, los problemas de audición pueden impedir el uso de teléfono, o las personas detenidas con problemas de movilidad pueden encontrarse con barreras de acceso a las salas de visita. Por lo tanto, las autoridades penitenciarias deben ser conscientes de estas barreras y tener una política dirigida a realizar ajustes razonables (lo que puede significar la concesión de tiempo adicional para las visitas u otras opciones alternativas) para las personas con alguna discapacidad. Las personas detenidas con una discapacidad mental pueden no tener conexiones  fuertes ya que, en muchos casos, han sido excluidas por sus familias o comunidades antes de su detención. La falta de visitas familiares, y la discriminación por parte de otras personas detenidas o del personal pueden hacer que la detención sea aisladora y solitaria para estas personas.

Minorías y pueblos indígenas

Las personas pertenecientes a los pueblos indígenas pueden sentirse aisladas dentro del entorno de la prisión y posiblemente tengan que lidiar con las actitudes discriminatorias que prevalecen en el exterior. Los lazos familiares son muy importantes y, sin embargo el encarcelamiento produce un daño profundo en estos al poder provocar vergüenza tanto para la persona detenida como para su familia. En lo que respecta a la persona detenida, esta vergüenza puede derivar en intentos de autolesión. En estas circunstancias, mantener contacto con la familia adquiere una importancia incluso mayor para los grupos minoritarios e indígenas.

extranjeros/as

La detención en un país extranjero puede ser particularmente estresante y aislar a las personas extranjeras detenidas. Estas personas, pueden no entender el idioma o el sistema legal y no tienen familia u otras redes de apoyo dentro del país. Las autoridades penitenciarias deben tener una consideración especial hacia las personas no ciudadanas que no tienen familia cerca – por ejemplo, permitiendo llamadas telefónicas adicionales, permitiendo adaptar el horario de las llamadas a otras zonas horarias, y permitiendo visitas prolongadas cuando la familia pueda desplazarse. Facilitar el contacto entre las personas no ciudadanas y ONG que trabajen en la prisión puede ser útil en la reducción de la sensación de aislamiento de las personas extranjeras detenidas.

Niños y niñas

Cuando se trata del contacto entre las y los niños detenidos y sus familias, el bienestar del niño o niña debe regir todas las decisiones clave en torno a su ubicación. Debido al requisito existente de separación entre infancia y adultos/as, y debido a que suelen haber pocos centros de detención juvenil en la mayoría de países, las personas jóvenes pueden acabar siendo detenidas en lugares lejos de su hogar y su familia. En la mayoría de los casos, el mantenimiento de este contacto con la familia es de vital importancia para la salud y el bienestar en la infancia, y para la reinserción del niño o niña en su comunidad al obtener su libertad. Ciertos medios alternativos para mantener el contacto, tales como llamadas telefónicas o visitas al domicilio complementarias, o asistir a eventos familiares, son medidas que pueden ayudar a resolver estos problemas. Las niñas y las mujeres jóvenes pueden enfrentarse a retos particulares en prisión, ya que pueden haber sido responsables de sus hermanos o hermanas, o sus propios hijos e hijas, antes de su detención, y esto les genera una presión y estrés significativo. Muchas también han sido objeto de violencia sexual y son vulnerables a nuevos abusos durante la detención. Por lo tanto, las autoridades deben incorporar garantías apropiadas para reducir al mínimo el riesgo de daños adicionales.

Padres y madres detenidas

Se debe hacer un esfuerzo especial para mantener el contacto entre los padres y madres y sus hijos e hijas, siempre que sea en el mejor interés del niño/a. En algunos casos, los niños y niñas pueden residir con sus progenitores dentro de la prisión, pero para ello el entorno debe ser apropiado. Para los padres y madres separadas de sus hijos/as, la experiencia – y, por lo general, es la madre la que realiza la función principal de cuidadora – de la privación de libertad sin su hijo o hija puede ser traumática. El sentimiento de ansiedad por el bienestar del niño o niña puede causar un estrés particular y condiciones adversas para estas personas durante la detención. Las autoridades penitenciarias deben intentar que las instalaciones para las visitas estén tan adaptadas a la infancia como sea posible y, considerar otras maneras de ayudar a los padres y madres a mantener un contacto regular con sus hijos e hijas, por ejemplo, permitiendo excursiones prolongadas para salidas familiares y eventos. En algunos casos, sin embargo, puede ser por el interés superior del niño o niña que el contacto con sus progenitores sea prohibido.

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Preguntas para el monitoreo

¿Cómo es el régimen de visitas (frecuencia y duración de las visitas)?

¿Existe flexibilidad en la aplicación de la política que regula las visitas familiares?

¿Cuáles son las razones para restringir los derechos de visitas de la familia?

¿El régimen disciplinario contiene medidas que restringen el acceso de las personas detenidas a las visitas familiares?

¿Se permiten visitas íntimas/conyugales? ¿Con qué frecuencia?

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¿Se permiten las visitas íntimas/conyugales sin discriminación?

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¿Existen medidas para garantizar que las mujeres privadas de libertad son capaces de mantener el contacto con la familia aunque esta se encuentre lejos?

¿Cómo tratan las autoridades penitenciarias a las familias durante las visitas?

¿Cuál es el marco legal para los registros de las visitas? ¿Existen reglas claras con respecto a los artículos prohibidos? ¿Se publican estas reglas de forma visible?

¿Cómo se realizan, en la práctica, los registros a las y los miembros de las familias?

¿Cuáles son las consecuencias para los visitantes que se nieguen a someterse a un registro corporal? ¿Es el entorno físico previsto para las visitas apropiado?

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¿El entorno físico permite cierta privacidad? ¿Se satisfacen las necesidades especiales (tales como áreas de juego para la infancia)?

¿En qué condiciones esperan las familias hasta acceder al espacio dedicado a las visitas?

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¿Existe la posibilidad de acceder a arreglos/preparativos alternativos para aquellas personas detenidas que no reciben nunca o casi nunca visitas del exterior?

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¿La legislación y la política penitenciaria vela por intentar situar a las personas detenidas lo más lo más cerca posible de sus comunidades? ¿Cómo funciona en la práctica?

¿La prisión tiene una política o procedimiento relativo a las personas detenidas que se preparan su puesta en libertad? ¿Existen medidas para mejorar los vínculos entre las y  los miembros de la familia de las personas detenidas durante el período previo a la puesta en libertad?

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¿Tiene la prisión una política relativa a la aplicación de "ajustes razonables" durante las visitas familiares a personas detenidas con algún tipo de discapacidad física o mental, o cuando su padre o madre tiene alguna discapacidad física o mental?

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