En 10 años, el número global de mujeres detenidas ha crecido un 50%.

Muchas tienen una historia de victimización, pobreza,
discriminación y problemas de salud mental.
Muchas son madres o cuidadoras. La prisión no es la respuesta adecuada para estas mujeres.

Tras los barrotes, las mujeres pueden estar haciendo frente a la discriminación, violencia y abuso.
Las mujeres trans son especialmente vulnerables.

Hay alternativas a la detención de las mujeres.
Y hay mejores formas de gestionar las prisiones.

Nuesta campaña global pretende hacer la
justicia más segura y justa para todas las mujeres.