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Las mujeres recluidas en régimen de aislamiento se encuentran en una situación de vulnerabilidad.

Pueden sufrir diferentes formas de abuso por parte del personal, quienes pueden utilizar esta práctica como represalia por denunciar malos tratos.

El aislamiento tiene graves consecuencias, puede provocar dificultades para relacionarse socialmente y también pone en peligro las relaciones de las mujeres con sus familiares o hijos e hijas.

Por ello, su uso debe estar estrictamente regulado. La reclusión en régimen de aislamiento sólo se utilizará en casos excepcionales como último recurso, y nunca podrá exceder de 15 días consecutivos.

Las reglas de Bangkok

Regla 22

No se aplicarán las sanciones de aislamiento o segregación disciplinaria a las mujeres embarazadas, ni a las mujeres con hijos o a las madres en período de lactancia.

Testimonios