15 años después, OPCAT sigue abriendo nuevos caminos en materia de derechos humanos

Martes, Junio 22, 2021

Hace 15 años entró en vigor un ambicioso e innovador tratado internacional sobre la prevención de la tortura, el Protocolo Facultativo de la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura (OPCAT), tras su ratificación por 20 Estados. 

Su logro más importante, integrado en la arquitectura del tratado, es la creación de un sistema de prevención basado en la supervisión periódica de todos los lugares de detención por parte de organismos nacionales independientes -mecanismos nacionales de prevención (MNP)- y un organismo internacional de expertos y expertas.

A nivel internacional, el Subcomité para la Prevención de la Tortura (SPT) de las Naciones Unidas es actualmente el mayor órgano del tratado, compuesto por 25 expertos y expertas. También es uno de los más prácticos, ya que realiza visitas a lugares de detención y dialoga con las autoridades para abordar las causas fundamentales de la tortura y los malos tratos.

Los últimos 15 años también nos han enseñado que los MNP son la piedra angular del sistema de prevención de la tortura. Son ellos los que tienen el potencial -y lo hacen- de impulsar un verdadero cambio a nivel nacional. 

Se ha logrado mucho a nivel nacional e internacional en los últimos 15 años. Al conmemorar este importante hito del OPCAT, es oportuno reflexionar sobre lo que se ha conseguido hasta ahora y cómo podemos seguir construyendo un mundo sin tortura.

Conclusión 1: La prevención es una realidad mundial

Actualmente hay 90 Estados Partes del OPCAT, de los cuales 74 han implementado el tratado a nivel nacional mediante el establecimiento de MNP. En otras palabras, alrededor de la mitad de los países del mundo se han unido al sistema de prevención de la tortura. La mitad de los países del mundo han decidido invertir en estrategias de prevención de la tortura y abrir sus lugares de detención a la supervisión externa. El paso del secreto a la transparencia es ya una realidad. 

Durante la pandemia, los monitores y monitoras de detención de muchos países fueron clasificados como "trabajadores y trabajadoras necesarios-as". Aunque la mayoría de los MNP tuvieron que adaptar su monitoreo o suspender temporalmente su trabajo (como se muestra en nuestra reciente encuesta sobre cómo se han adaptado los MNP durante la COVID-19), han seguido demostrando su valor añadido. La transparencia de los lugares de detención es ahora más la norma que la excepción. Este es un gran logro del sistema OPCAT.

Conclusión 2: Mediante el diálogo y las soluciones prácticas, podemos lograr el cambio

El diálogo constructivo es el núcleo del OPCAT, que establece una "relación triangular" entre el Estado, el MNP y el Subcomité de la ONU para la Prevención de la Tortura (SPT). Aunque a veces sea un reto, y frustrante para muchos, sabemos que el diálogo es la base de un cambio duradero. A lo largo de los últimos 15 años, los MNP han contribuido a introducir cambios significativos en la legislación, las políticas y las prácticas de detención. 

Los MNP son motores clave del cambio en todas las regiones del mundo. Los ejemplos de su impacto son numerosos. Tras la publicación de un informe sobre el uso del aislamiento en las prisiones noruegas - basado en cinco años de monitoreo por parte de los MNP en 19 prisiones - se celebró una audiencia parlamentaria pública en 2021 para debatir las conclusiones y recomendaciones del informe. Esto se produjo tras años de críticas internacionales a las prácticas noruegas en materia de aislamiento. En Costa Rica, el MNP contribuyó a un cambio legislativo, presentando un proyecto de ley para añadir un nuevo artículo al Código Penal y adecuar la definición de tortura del país a las normas internacionales. En Paraguay, el MNP utilizó su informe anual de 2019 para abrir un diálogo con las autoridades sobre la reducción de la población carcelaria del país.

Conclusión 3: La prevención de la tortura funciona, incluso en entornos difíciles, si hay innovación y resiliencia

Descritos como "primera línea de la prevención de la tortura" por el ex presidente del SPT, Sir Malcolm Evans, los MNP han demostrado constantemente que, a través del diálogo y las recomendaciones prácticas, el cambio puede tener lugar. También han desarrollado nuevas formas de trabajo durante la pandemia para garantizar la supervisión continua de los lugares de detención. Estas instalaciones se convirtieron en el epicentro de los brotes de la COVID-19 en muchos países. El papel de los MNP ha sido crucial para mantener la salud y la seguridad de las personas recluidas en los lugares de detención y del personal que trabaja en ellos. De hecho, el SPT informó que "[l]as relaciones entre los MNP y las autoridades nacionales han mejorado considerablemente en algunos países, ya que han trabajado juntos para resolver los problemas de acceso". Hemos captado la valentía, la innovación y la resistencia de los MNP en nuestra serie de vídeos, Voces desde el terreno.

Conclusión 4: La prevención no puede darse por sentada

A pesar del creciente número de MNP establecidos en todo el mundo, estos avances no pueden darse por sentados. En los últimos años, algunos MNP han sido atacados, cuestionando su razón de ser, disminuyendo su presupuesto o intentando revisar su legislación fundacional. Hemos visto estas situaciones en Brasil, Armenia y otros países del mundo. Estamos comprometidos con los principios de independencia, autonomía y transparencia promovidos por el OPCAT y seguiremos apoyando a los MNP cuando se enfrenten a amenazas y represalias.

Conclusión 5: La prevención requiere un enfoque inclusivo

La privación de libertad tiene un impacto diferenciado en quienes la sufren. Esto ha sido especialmente cierto durante la pandemia. Las mujeres, los niños, los ancianos, las personas LGBTI y los pueblos indígenas, entre otros grupos, requieren un apoyo específico y respuestas que respeten su dignidad.  La prevención de la tortura requiere un enfoque inclusivo y los MNP están desempeñando un papel de liderazgo para poner de relieve formas eficaces de trabajar con los diferentes grupos de personas privadas de libertad y defender sus derechos. En diciembre de 2020, 16 MNP latinoamericanos publicaron una contribución conjunta a la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre medidas prácticas para promover la seguridad y la dignidad de las personas LGBTI privadas de libertad. A principios de este año, con motivo del Día Internacional de la Mujer, 42 MNP se unieron, por primera vez, para pedir una mejor protección de las mujeres detenidas y un mayor uso de las alternativas a la detención. Y la semana pasada, más de 30 MNP de la región de la OSCE se reunieron para intercambiar opiniones sobre el monitoreo de la situación de las personas mayores detenidas, en particular en los hogares de asistencia social (o residencias de ancianos y ancianas).

Conclusión 6: Juntos somos más fuertes

Si bien la pandemia nos obligó a tantas personas a encerrarnos, también nos impulsó a trabajar juntos-as e intercambiar con mayor regularidad. En el último año, los MNP de todas las regiones han colaborado entre sí en cuestiones sustantivas y prácticas. En la APT nos sentimos orgullosos-as de haber facilitado algunos de estos intercambios y de ofrecer una plataforma para fortalecer estas relaciones entre pares. Sabemos que la prevención se consigue mediante la colaboración. Es una responsabilidad compartida en la que muchas partes interesadas tienen un papel que desempeñar, desde jueces y fiscales hasta las autoridades sanitarias y de detención. A nivel nacional, los MNP han demostrado su capacidad para promover el diálogo y tender puentes entre un grupo diverso de actores para encontrar un terreno común.

Conclusión 7: Promover nuevas formas de prevenir la tortura

En los últimos 15 años, el sistema mundial de prevención de la tortura ha echado raíces en todas las regiones del mundo. Ha adquirido legitimidad y credibilidad, basándose en los resultados de su trabajo de monitoreo de todos los lugares de detención. Sabemos que en las primeras horas de detención es cuando las personas se enfrentan al mayor riesgo de tortura y malos tratos. Este es también el momento más difícil para ejercer la supervisión. No obstante, muchos MNP han comenzado a monitorear el grado de aplicación de las garantías de detención en la práctica en la custodia policial. Han comenzado a crear un conjunto de pruebas sobre las prácticas actuales y a identificar medidas para reducir la brecha entre la ley y la práctica. Con la reciente publicación de los Principios Internacionales sobre la Eficacia de las Entrevistas, los MNP disponen de una herramienta adicional para apoyar a la policía en su trabajo y prevenir la tortura y la coacción durante las investigaciones. Podrán aprovechar la legitimidad y la credibilidad que han desarrollado para promover la aplicación de los Principios. Y entonces, dentro de otros 15 años, miraremos atrás y veremos lo mucho que se ha conseguido gracias a su valor, coherencia y diálogo colaborativo.

 

Equipo