José de Jesus Filho, Brasil

El 2 de agosto de 2013, casi siete años después de que Brasil ratificara el OPCAT, la presidenta Roussef firmó la ley por la que se creaba el Sistema Nacional para la Prevención y la Lucha contra la Tortura. El sistema estará compuesto por un comité y un mecanismo a escala nacional y contempla la instauración de mecanismos locales de prevención en cada estado brasileño.

Para José de Jesus Filho este es un gran acontecimiento. Como abogado que trabaja en la prisión de cuidados pastorales de Brasil (Pastoral Carcerária) desde 1995, ha tenido ocasión de visitar decenas de centros de detención:

Pese a que Brasil ya cuenta con instituciones que en parte se encargan de controlar las condiciones de detención, los nuevos mecanismos lograrán que, por primera vez, se disponga de un mandato específico consagrado exclusivamente al monitoreo de todos los lugares de privación de libertad en la totalidad del territorio nacional.

José, socio de larga data de la APT, se sumó a la Junta Directiva en 2012. Desde la ratificación del OPCAT en 2007 ha colaborado en la redacción de la legislación que ha dado pie a la creación del Sistema Nacional, labor en la que ha contado con el apoyo constante de la APT. A su juicio, la APT ha
logrado que el OPCAT figure en la agenda política de los estados brasileños, convirtiéndose así en “la organización de referencia en materia de prevención de la tortura en Brasil”.

José confía en que, pese a los desafíos, el Sistema Nacional empiece a funcionar en breve. Actualmente – afirma – el mecanismo necesita contar con miembros que sean expertos en materia de prevención de la tortura. También necesitará contar con personal adecuado y financiación suficiente.

Con una población penitenciaria que supera el medio millón de detenidos, el nuevo mecanismo tiene ante sí una tarea titánica. No obstante, José es optimista respecto al impacto que el futuro sistema tendrá en las vidas de los detenidos:

Estamos presenciando cambios en Brasil. Mediante la creación de este sistema, el Estado transmite un mensaje claro: que la tortura no es aceptable bajo ninguna circunstancia.Además, las encuestas recientes han mostrado que aumenta el porcentaje de la población que rechaza el uso de la tortura.”

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