La detención: un desequilibrio de poder

El riesgo de sufrir tortura y otros malos tratos existe en todas aquellas situaciones en las que existen personas privadas de libertad. En cualquiera de estas situaciones se crea un desequilibrio de poder, donde el detenido depende totalmente de los individuos y de las autoridades responsables.

El riesgo de sufrir tortura o malos tratos es mayor en determinados momentos y situaciones del período de detención de una persona:

  • Durante el período inicial de detención y custodia policial
  • Durante el traslado de un lugar de detención a otro
  • Cuando las personas privadas de libertad están fuera de contacto de los demás detenidos, en particular en los casos de detención en régimen de incomunicación o aislamiento

Existe riesgo de tortura y otras formas de malos tratos dentro de cualquier instalación cerrada, no sólo en las cárceles y en las comisarías de policía, sino también, por ejemplo, en las instituciones psiquiátricas, en los centros de detención de menores, en los centros de detención de inmigrantes y en las zonas de tránsito de los puertos internacionales.

¿Quiénes corren el riesgo de sufrir tortura?

Cualquier persona podría estar en riesgo. Sin embargo, es más común en los grupos vulnerables y desfavorecidos de la sociedad - como las minorías (raciales, étnicas, religiosas o lingüísticas), las mujeres, los menores de edad, los inmigrantes, las personas con discapacidades, las personas sin hogar y los pobres.

Es importante destacar que ningún Estado es inmune al riesgo de tortura y malos tratos. Por ello, es necesario no bajar nunca la guardia y desarrollar y aplicar estrategias eficaces de prevención.

"La Primavera Árabe nos ha recordado que cualquiera puede acabar en la cárcel. Las autoridades también son ciudadanos y pueden un día acabar en prisión como todos los demás."

Eva Abu Halaweh, Defensora de los Derechos Humanos, Jordania